Detrás de cada operación inmobiliaria, hay mucho más que el inmueble y una notaría, hay personas, emociones, la ilusión por adquirir un inmueble, hay muchos sentimientos, personas llenas de amor esforzándose para conseguir el patrimonio para ellos y para quienes más aman...
Un 10 de Mayo, me tocó estar en la firma de una escritura, fue toda una travesía con el crédito INFONAVIT ¡Se logró! Dieron fecha en la notaría para firma justo el día de las madres, en medio de la pandemia y documentación de Registro Público que no se entregaba, y a días de que el crédito de INFONAVIT venciera, entre nervios y llamadas constantes llegó el día… él, el papá, estaba nervioso, emocionado, ella, la esposa, feliz, los niños muy ilusionados y llegó la abuelita también, él las sorprendió con un ramo de rosas rojas cuando llegaron. Por la otra parte, el vendedor, muy contento también de recibir su dinero e invertirlo para el bienestar de su familia.
La primera vez que llegué a la notaría para la firma de una operación de una venta de una casa observé en la mesa de la sala donde se iba a firmar, una caja de kleenex, y después de un rato capté la razón. Esa vez se firmó una propiedad que se había heredado a varios hermanos, la sala estaba llena, todos los hermanos reunidos para la venta de la propiedad que su mamá les había heredado a sus cuatro hijos, uno de los hijos ya había fallecido también por lo que estaban los nietos, representando a ese hijo; por la otra parte, los compradores, un matrimonio feliz de comprar la casa, ya que era en la zona donde habían crecido ellos durante su infancia. Al final de la operación, se entregaron las llaves, se apretaron las manos los compradores y vendedores felicitándose mutuamente, se quedó solo la parte vendedora en la sala, cerraron la puerta y nos salimos todos. Entendí ahí la razón de los kleenex, el gran momento lleno de emociones, de sentimientos encontrados, los hijos y nietos reunidos en la mesa con la ausencia de sus padres y de su hermano, pero aún desde arriba haciéndose presentes entregando a manos llenas a su familia el fruto de su esfuerzo, que tiempo atrás compraron con toda la ilusión tal vez también con un ramo de rosas rojas.
Estas emociones se hacen presentes en cada operación desde que llega el ofrecimiento de compra, la incertidumbre de saber si la compra es buena o no, si vendo o no, si el precio es correcto, si es la mejor opción de crédito, la nostalgia, la ilusión, si aprueban el crédito, nervios, llega una oleada de incertidumbre por la gran decisión de ambas partes, luego vuelve el mar a la calma, se sonríe, se analiza, deciden y llegan las emociones de bienestar y agradecimiento.
El objetivo de cada transacción es que todos quedemos satisfechos de la operación y del trabajo realizado, que al final de todo el camino recorrido en cada transacción nuestra alma y la de los nuestros sonría.
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